Modelo por seguir
El colegio Pequeñitos se inició hace 27 años cuyo objetivo es la atención de niños de 1 a 4 años de edad. Tal fue su fama, que en el transcurso de los primeros 23 años de operación, a menudo, se acercaban padres de familia a pedir que abrieran sucursales en otras zonas de la ciudad.
Grethel Zeissig , directora de Franquicias, recuerda que debido a la especialidad del establecimiento, el mismo no podía reproducirse, puesto que era imposible que el mismo personal administrativo estuviese en dos lugares al mismo tiempo, y así que surgió la idea de franquiciarse, en el 2003.
Ahora tenemos toda una imagen corporativa que desarrollamos a través de estos años, pero con la diferencia de que podemos replicar nuestro modelo de éxito para estar más cerca de otros padres de familia, a través de la atención integral de los niños, tanto en el campo académico como en el emocional y social, agregó.
De la zona 14, la empresa vendió la primera franquicia que su ubicó en Ciudad San Cristóbal, en Mixco, posteriormente se fundó el colegio en la carretera hacia El Salvador, mientras que el año pasado empezó a operar en las instalaciones del establecimiento ubicado en la zona 16.
El colegio Pequeñitos tiene solicitudes para abrir establecimientos en Quetzaltenango y Mazatenango, así como fuera de Guatemala, en Honduras y El Salvador.
martes, 13 de mayo de 2008
lunes, 12 de mayo de 2008
LOS CELOS ENTRE HERMANOS
Uno de los problemas afectivos que acontecen en la etapa infantil son los celos. Cuando un niño se siente desplazado por el hermano, pueden surgir sentimientos de envidia, cólera, cierta hostilidad que se puede manifestar de muchas formas a través de enfrentamientos, peleas o conductas regresivas como cuando el niño se comporta como el hermano más pequeño.
Lo más común son los celos que surgen cuando nace otro hermano, quien es el nuevo niño en quien se centra toda la atención de los padres y de la familia; pero también existen los celos hacia los hermanos mayores, en ambos casos lo más importante es la intervención oportuna de los padres, son ellos quienes orientará las conductas de sus hijos.
Celos del hermano mayor:
Cuando nace un nuevo integrante en la familia es común y de alguna manera justificable los celos del hermano mayor pues habrá muchos cambios en su entorno, la madre deberá dedicar más cuidados y atención al recién nacido, estará más ocupada, los familiares enfocarán su atención en el nuevo bebé, en algunos casos se requerirá o confiará los cuidados de otra persona ajena a la familia. Como consecuencia el niño puede manifestar conductas particulares, desde las agresivas hasta las regresivas, como por ejemplo, tratar de hacerse el bebé para captar nuevamente la atención de sus padres.
Ante estos hechos, los castigos no resolverán la situación, por el contrario, confirmarán los temores y amenazas del niño. Lo más prudente es hacerle sentir que él como hermano mayor, tiene sus particularidades, que es único y se le aprecia por lo que es, la idea es darle mayor confianza en sí mismo, mostrarle afecto, decirle cuanto lo queremos y también hacerlo participe de alguno de los cuidados del bebé con supervisión, esto hará que se sienta importante y supere sus sentimientos de inseguridad y hostilidad.
Celos en los hermanos menores
Los celos que existen entre los hermanos no es algo que se debe ignorar, tampoco considerarse como algo malo y prohibido, estos sentimientos surgen de manera espontánea y lo mejor es aceptarlos y aprender a superarlos. Siempre es más saludable expresar los sentimientos, el problema es cuando el niño no lo manifiesta, parece tranquilo, dócil, pero hay que tener cuidado porque la hostilidad puede llevarla por dentro creando así una personalidad ensimismada y con baja autoestima.
Existen características comunes en las familias, por ello para comprender mejor los sentimientos de celos que surgen entre hermanos, veamos las características más comunes que existen:
El hijo mayor, frecuentemente carga con todas las expectativas familiares, asumiendo que debe cumplir bien su rol. Por eso en general, los hijos mayores son responsables, meticulosos, sobre-exigidos y autoexigentes. Cada uno de sus logros es ampliamente celebrado y comentado.
El hijo menor, en cambio los menores son queridos por ser lo que son: "benjamines". Las madres muchas veces confiesan tratarlos con menos presión, sin exigir mucho de ellos, En efecto, cuando llega un hijo luego de varios otros, la mamá ya no está apurada en sacarle los pañales, en que hable o camine. Ya no existe la ansiedad como padres primerizos, pues ya han aprendido, el menor crece lleno de afecto y en un ambiente de libertad, sintiendo el amor incondicional de sus papás, seguro de sí mismo.
El hijo segundo o el del medio es el que optará por competir con el mayor, querrá superarlo y se sentirá disminuido si no logra, pues no tiene la madurez ni la edad del mayor. Por otro lado, también puede tomar la actitud de comportarse como un bebé, tratará de llamar la atención de los padres y si éstos no actúan de manera adecuada el niño se sentirá desplazado, con envidia de la atención centrada en los logros del mayor y las gracias del menor.
¿Qué hacer?
• Si uno de los hermanos mayores se comporta como el más pequeño: Está buscando su atención, compréndalo, no lo castigue ni lo juzgue. Lo mejor que puede hacer es hablar con él y decirle que lo quiere por sus cualidades propias, que ser el hermano mayor tiene sus ventajas, no necesita ser más pequeño, siempre tendrá el cariño de los padres.
• Si se pelean: Si se trata de un juguete, lo mejor será quitar el juguete y guardarlo hasta que aprendan a compartirlo. Si sabemos quien empezó el pleito lo mejor será hablar a solas con él, sobre su comportamiento dejando en claro que siempre tendrá el cariño y la atención de los padres y que no necesita pelear con su hermano.
• Si el hermano mayor agrede al nuevo bebé: Hay que hablar con él, decirle que no hay que lastimar a su hermano, aliéntelo a hablar sobre sus sentimientos conflictivos hacia el bebé. Sugiera un comportamiento alterno: "Cuando estés enojado con el bebé, no le hagas daño, ven conmigo y te daré un gran abrazo”.
Recuerde:
• Déle afecto incondicional a cada uno de sus hijos.
• Realce las particularidades y los talentos de cada uno, así se sentirán importantes.
• No haga comparaciones de tipo “tu eres grande, debes comprender, tu hermanito es chiquito”, a nivel intelectual el niño puede entender, pero emocionalmente no.
• No brinde más privilegios al mayor por el simple hecho de ser el primogénito.
• Establezca normas para los hermanos, ello evitará que surjan peleas, por ejemplo, la regla puede ser que un día pueda elegir uno de ellos que programa ver en la TV y el siguiente día le tocará elegir al otro.
Lo más común son los celos que surgen cuando nace otro hermano, quien es el nuevo niño en quien se centra toda la atención de los padres y de la familia; pero también existen los celos hacia los hermanos mayores, en ambos casos lo más importante es la intervención oportuna de los padres, son ellos quienes orientará las conductas de sus hijos.
Celos del hermano mayor:
Cuando nace un nuevo integrante en la familia es común y de alguna manera justificable los celos del hermano mayor pues habrá muchos cambios en su entorno, la madre deberá dedicar más cuidados y atención al recién nacido, estará más ocupada, los familiares enfocarán su atención en el nuevo bebé, en algunos casos se requerirá o confiará los cuidados de otra persona ajena a la familia. Como consecuencia el niño puede manifestar conductas particulares, desde las agresivas hasta las regresivas, como por ejemplo, tratar de hacerse el bebé para captar nuevamente la atención de sus padres.
Ante estos hechos, los castigos no resolverán la situación, por el contrario, confirmarán los temores y amenazas del niño. Lo más prudente es hacerle sentir que él como hermano mayor, tiene sus particularidades, que es único y se le aprecia por lo que es, la idea es darle mayor confianza en sí mismo, mostrarle afecto, decirle cuanto lo queremos y también hacerlo participe de alguno de los cuidados del bebé con supervisión, esto hará que se sienta importante y supere sus sentimientos de inseguridad y hostilidad.
Celos en los hermanos menores
Los celos que existen entre los hermanos no es algo que se debe ignorar, tampoco considerarse como algo malo y prohibido, estos sentimientos surgen de manera espontánea y lo mejor es aceptarlos y aprender a superarlos. Siempre es más saludable expresar los sentimientos, el problema es cuando el niño no lo manifiesta, parece tranquilo, dócil, pero hay que tener cuidado porque la hostilidad puede llevarla por dentro creando así una personalidad ensimismada y con baja autoestima.
Existen características comunes en las familias, por ello para comprender mejor los sentimientos de celos que surgen entre hermanos, veamos las características más comunes que existen:
El hijo mayor, frecuentemente carga con todas las expectativas familiares, asumiendo que debe cumplir bien su rol. Por eso en general, los hijos mayores son responsables, meticulosos, sobre-exigidos y autoexigentes. Cada uno de sus logros es ampliamente celebrado y comentado.
El hijo menor, en cambio los menores son queridos por ser lo que son: "benjamines". Las madres muchas veces confiesan tratarlos con menos presión, sin exigir mucho de ellos, En efecto, cuando llega un hijo luego de varios otros, la mamá ya no está apurada en sacarle los pañales, en que hable o camine. Ya no existe la ansiedad como padres primerizos, pues ya han aprendido, el menor crece lleno de afecto y en un ambiente de libertad, sintiendo el amor incondicional de sus papás, seguro de sí mismo.
El hijo segundo o el del medio es el que optará por competir con el mayor, querrá superarlo y se sentirá disminuido si no logra, pues no tiene la madurez ni la edad del mayor. Por otro lado, también puede tomar la actitud de comportarse como un bebé, tratará de llamar la atención de los padres y si éstos no actúan de manera adecuada el niño se sentirá desplazado, con envidia de la atención centrada en los logros del mayor y las gracias del menor.
¿Qué hacer?
• Si uno de los hermanos mayores se comporta como el más pequeño: Está buscando su atención, compréndalo, no lo castigue ni lo juzgue. Lo mejor que puede hacer es hablar con él y decirle que lo quiere por sus cualidades propias, que ser el hermano mayor tiene sus ventajas, no necesita ser más pequeño, siempre tendrá el cariño de los padres.
• Si se pelean: Si se trata de un juguete, lo mejor será quitar el juguete y guardarlo hasta que aprendan a compartirlo. Si sabemos quien empezó el pleito lo mejor será hablar a solas con él, sobre su comportamiento dejando en claro que siempre tendrá el cariño y la atención de los padres y que no necesita pelear con su hermano.
• Si el hermano mayor agrede al nuevo bebé: Hay que hablar con él, decirle que no hay que lastimar a su hermano, aliéntelo a hablar sobre sus sentimientos conflictivos hacia el bebé. Sugiera un comportamiento alterno: "Cuando estés enojado con el bebé, no le hagas daño, ven conmigo y te daré un gran abrazo”.
Recuerde:
• Déle afecto incondicional a cada uno de sus hijos.
• Realce las particularidades y los talentos de cada uno, así se sentirán importantes.
• No haga comparaciones de tipo “tu eres grande, debes comprender, tu hermanito es chiquito”, a nivel intelectual el niño puede entender, pero emocionalmente no.
• No brinde más privilegios al mayor por el simple hecho de ser el primogénito.
• Establezca normas para los hermanos, ello evitará que surjan peleas, por ejemplo, la regla puede ser que un día pueda elegir uno de ellos que programa ver en la TV y el siguiente día le tocará elegir al otro.
EL DIVORCIO Y LOS HIJOS...
Alguna vez hemos escuchado decir “Por mis hijos, no me separo” y es que existen parejas estables pero no necesariamente satisfechas que piensan en la separación pero continúan unidas por el “bienestar” de sus hijos, esto es en alguna medida comprensible, pues, como se sabe, un cambio brusco en el entorno del niño puede afectar su comportamiento además de exponerlo a un constante estrés. Los hijos se convierten así, en la principal razón por las que las parejas que han llegado a la conclusión que no se quieren y no quieren seguir unidas se resisten a la posibilidad de casarse. Para cualquier padre resulta difícil tomar esta decisión, y es que podemos empezar a cuestionarnos ¿les haremos daño separándonos? o será mejor “renunciar” a nuestra felicidad y continuar con la relación esforzándonos por mantener en casa un ambiente tranquilo, ¿cómo podremos disimular nuestra frustración, nuestra soledad? ¿Podremos evitar responsabilizarlos en parte por nuestra falta de libertad? ¿Será mejor separarnos y evitar que vivan a diario nuestros problemas? ¿Qué consecuencias puede tener en ellos la separación de sus padres? ¿Podrán comprenderlo?
En esta ocasión, estas preguntas no podrán ser resueltas del todo, la decisión final debe ser tomada por la pareja, sólo ellos podrán decidir lo que consideren mejor para todos. En algunos casos, cuando la relación es conflictiva y el ambiente se torna cada día más tenso, la separación podría ser lo más conveniente, inclusive para los hijos, quienes ganarán mayor tranquilidad y mejor calidad de vida.
Cada familia es diferente y no existe decisión correcta o incorrecta sino la más adecuada: “La mejor solución será aquella que nos permita querer y cuidar mejor a nuestros hijos, proporcionándoles lo que necesitan” (Güell, 1999). Según este criterio si es que nuestra relación de pareja es tan conflictiva que nos estresa y nos hace sentir que no podemos entregarles el cariño, el tiempo y los cuidados que necesitan, es probable que la separación sea la mejor opción, aunque esto, en un principio resulte doloroso para todos. En este proceso, lo más conveniente será la intervención de un terapeuta de familia, quien podrá guiarnos y brindarnos los recursos necesarios para afrontar la situación.
¿Cómo comunicar a los hijos la decisión de separarse?
Si los padres han decidido separarse, es necesario comunicar al niño y prepararlo para esta nueva etapa de adaptación, hay que ser lo suficientemente claros sin necesidad de entrar muy en detalle puesto que los niños entienden muy bien, se dan cuenta y absorben todo los problemas y conflictos que se generan en su entorno. Se les deberá explicar sencillamente que los padres han decidido separarse para no discutir más y dejarles muy en claro que no se les va a separar a ellos del papá y que el cariño y amor de ambos padres hacia el niño será el mismo.
En esta ocasión, estas preguntas no podrán ser resueltas del todo, la decisión final debe ser tomada por la pareja, sólo ellos podrán decidir lo que consideren mejor para todos. En algunos casos, cuando la relación es conflictiva y el ambiente se torna cada día más tenso, la separación podría ser lo más conveniente, inclusive para los hijos, quienes ganarán mayor tranquilidad y mejor calidad de vida.
Cada familia es diferente y no existe decisión correcta o incorrecta sino la más adecuada: “La mejor solución será aquella que nos permita querer y cuidar mejor a nuestros hijos, proporcionándoles lo que necesitan” (Güell, 1999). Según este criterio si es que nuestra relación de pareja es tan conflictiva que nos estresa y nos hace sentir que no podemos entregarles el cariño, el tiempo y los cuidados que necesitan, es probable que la separación sea la mejor opción, aunque esto, en un principio resulte doloroso para todos. En este proceso, lo más conveniente será la intervención de un terapeuta de familia, quien podrá guiarnos y brindarnos los recursos necesarios para afrontar la situación.
¿Cómo comunicar a los hijos la decisión de separarse?
Si los padres han decidido separarse, es necesario comunicar al niño y prepararlo para esta nueva etapa de adaptación, hay que ser lo suficientemente claros sin necesidad de entrar muy en detalle puesto que los niños entienden muy bien, se dan cuenta y absorben todo los problemas y conflictos que se generan en su entorno. Se les deberá explicar sencillamente que los padres han decidido separarse para no discutir más y dejarles muy en claro que no se les va a separar a ellos del papá y que el cariño y amor de ambos padres hacia el niño será el mismo.
PELEAS ENTRE HERMANOS
En la etapa de la niñez y adolescencia es muy frecuente las peleas entre hermanos, esto muchas veces llega a preocupar a los padres, si bien es cierto lo más saludable debería ser evitar las peleas, no se puede negar que éstas forman parte de la vida de los niños.
Frente a las peleas entre hermanos, el papel de los padres es fundamental, ya que un adecuado manejo por parte de ellos puede facilitar que los niños puedan aprender a resolver sus propios problemas por sí solos, a compartir, a encontrar soluciones y a comprender que a veces se gana y en otras ocasiones se pierde.
Ante cualquier circunstancia, lo importante es explicarles con anterioridad las reglas que todos deben seguir y que si no se cumplen habrá consecuencias.
RAZONES POR LAS QUE LO LOS HERMANOS PELEAN
Los especialistas consideran las peleas entre hermanos pueden obedecer a las siguientes razones:
La necesidad de ser queridos; esto hace que los niños quieran tener la atención de los padres; en estos casos el hermano es visto como un competidor respecto al amor de sus padres y es común que imaginen que quieren más al otro, por esta razón se debe evitar ponerse de lado de uno de ellos en el momento de la peleas.
Cuando no desean compartir: los niños comúnmente pelean por un juguete o cuando el hermano coge algo que pertenece al otro, lo que más les importa es competir y posesionarse de lo que consideran suyo.
Cuando sienten que existen preferencias por alguno de los hermanos: si los padres brindan más atención a uno de ellos y corrigen al otro, es probable que el niño piense que hay un “preferido”, por tanto es probable que exista mayor rivalidad entre ambos.
Algún cambio en su entorno, un conflicto en el ambiente familiar o en la escuela puede generar estrés en los niños y propiciar este tipo de conductas.
SUGERENCIAS PARA LOS PADRES:
Incentivar a que los hermanos aprendan a resolver sus conflictos por sí solos y sólo intervenir en casos extremos.
Conversar con ellos, si es que los niños no llegan a solucionar el conflicto, hay que escucharlos para que puedan calmarse y reflexionar sobre lo sucedido, si es necesario hacer que estén separados por un momento para evitar que continúen peleando y puedan calmarse.
No hacer comparaciones, como por ejemplo “entiende, el es más chiquito…”; esto sólo aumenta la rivalidad entre ellos y la rabia.
Felicitarlos cuando no peleen, elogiar a ambos cuando compartan o solucionen sus conflictos, esto hará que las conductas adecuadas se repitan.
Enseñar que pelear no es la solución, por ejemplo si la pelea es por algún objeto específico o un juguete, el niño debe darse cuenta que el pelear sólo ocasionará perderlo. En este caso la intervención de los padres es básica ya que deberán establecer las normas o consecuencias de las conductas inadecuadas de los niños.
Enseñarles con el ejemplo, es obvio que si el niño observa peleas entre los padres, seguirá este modelo, pues creerá que es la única forma de resolver los problemas.
domingo, 11 de mayo de 2008
Nuestra experiencia en Expo-Franquicias 2008
El 7 y 8 de mayo tuvimos la oportunidad de presentar nuestra propuesta educativa a muchas personas que se mostraron atraídas por nuestro concepto educativo, desde visitantes interesados en acercar el colegio a más territorios del departamento de Guatemala hasta los que expresaron su deseo de llevarnos a departamentos como Quetzaltenango, Zacapa, Jutiapa, Sacatepéquez (Antigua Guatemala y San Lucas), hasta los que nos visitaron de México y Costa Rica. De esta forma se hicieron contactos importantes con personas que nos mostraron su genuino interés en pasar a formar parte de nuestra familia "PEQUEÑITOS".
el ambiente del Colegio Pequeñitos.
Gracias por el interés mostrado, por creer en nuestro proyecto educativo y sobre todo a aquellos padres de familia del colegio que nos visitaron ya que nos expresaron su satisfacción sobre los servicios que el Colegio Pequeñitos les ofrece o les ha ofrecido.
Un especial agradecimiento al Lic. José Fernández, de FRANCORP, por todo su apoyo y asesoría a lo largo de todo este tiempo.
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