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Somos líderes pioneros en la Estimulación Temprana en Guatemala, nuestros programas están dirigidos a niños de 3 meses a 4 años de edad... y Nivel Pre-primario

sábado, 17 de mayo de 2008

HIJOS GEMELOS

Todos los hijos reciben un trato o una educación diferente dentro de cada hogar, incluso dentro del mismo hogar, es algo que resulta inevitable. La misma madre no puede darle el mismo trato al primogénito que al benjamín de una familia numerosa, del mismo modo que tampoco se crían igual el hijo único o los hermanos gemelos. De estos últimos hablaremos a continuación.

En primer lugar diferenciaremos los hermanos gemelos de los mellizos puesto que popularmente todos quedan englobados dentro del primer concepto.
Los hermanos mellizos provienen de dos óvulos fecundados y por tanto no tienen porque tener mayor semejanza que otros hermanos que provengan de partos diferentes, mientras que los hermanos gemelos provienen de la división de un único óvulo fecundado, por tanto son del mismo sexo, normalmente casi idénticos y suelen nacer prematuramente por lo que es fácil que tarden a igualar su peso con los otros niños de su edad hasta los dos o tres años.

Los hermanos gemelos suelen tener problemas de personalización, es decir, les cuesta mucho considerarse seres únicos, distintos, responsables de sus actos, por eso es habitual que durante la primera infancia hablen en plural "nosotros...". Esto se debe a que los niños tienen la misma carga genética, son físicamente iguales (hasta la propia madre llega a confundirlos), y además están plenamente unidos tanto afectiva como psicológicamente. Una característica habitual de los gemelos es lo que se ha denominado sintonía afectiva, que consiste en que cuando un gemelo sufre algún daño, el otro puede llegar a sentirlo profundamente.

Por todo ello, no resulta recomendable que los gemelos sean separados bruscamente, esto podría provocares verdaderos estados de ansiedad, si bien resulta altamente recomendable que los padres de gemelos aprendan cuanto antes a diferenciar a sus hijos, no es bueno que los traten exactamente igual, ni que los vistan o peinen igual. Hay que propiciar un trato único y específico a cada uno, en función de sus gustos y su carácter, al igual que hay que propiciar que sientan cuanto antes que son seres únicos y diferentes el uno del otro, y no un "dúo". Ellos deben de aprender a independizarse por lo que los padres tienen el deber de fomentar sus relaciones con otros niños de su edad, así como las habilidades propias de cada uno.

Si bien es verdad que los hijos gemelos nunca están solos y desde su más tierna infancia cuentan con un perfecto compañero de juegos, esto precisamente puede convertirse en una desventaja, porque tienden a aislarse del entorno, evitando respuestas de competitividad o de afectividad con otros niños que podrían resultarles beneficiosas.

Otro hecho habitual en los gemelos es su retraso en el lenguaje, los hermanos aprenden a comunicarse sin utilizar el lenguaje, por lo que disminuye su interés por el mismo, aunque esta inferioridad lingüística se irá corrigiendo con la edad.

Para finalizar, queremos recordar que es muy importante que desde el mismo nacimiento los padres aprendan a diferenciar a los gemelos, reconociendo sus rasgos distintivos y sus necesidades particulares.

Esta comprobado que cuanto más satisfactorias sean las relaciones de los hijos gemelos con su madre, que normalmente es la encargada principal de la educación y el cuidado de los hijos, mayor facilidad tendrán para independizarse un hermano del otro.

EL HIJO UNICO

Muchos son los tópicos que pesan sobre la idea de tener un hijo único: será un mimado, mandón, consentido, etc. Pero en realidad la experiencia del hijo único tiene sus riesgos y sus ventajas, y su evolución, como la de cualquier otro niño, depende de la educación que le demos nosotros, los padres. Y son los padres los que debemos vigilar el no exagerar algunos comportamientos o algunas reacciones para evitar esas actitudes tópicas que, erróneamente, se han asociado al hijo único. El riesgo más común es que esa atención exclusiva que podemos prestarle a nuestro hijo se transforme en una actitud sobreprotectora. Hay muchas maneras de evitarlo.
El ritmo de la vida moderna, el gasto que supone la manutención de cada hijo o la decisión de muchas parejas de retrasar el momento de tener hijos, están provocando un aumento de lo que podríamos llamar la "moda del hijo único". Actualmente, entre el 20 y el 30% de las familias tienen un sólo hijo.
Muchos son los fantasmas que amenazan la tranquila decisión de tener un solo hijo. Muchos tópicos pesan sobre la idea de que un niño crezca sin hermanos. ¿Quién de nosotros no ha escuchado alguna vez algún comentario respecto al hijo único tipo "pobrecito, se va a aburrir" o "los hijos únicos 'salen' mimados" (o egoístas, o mandones, o engreídos)?
Que no te asusten. La educación de un solo hijo, como la educación de dos hermanos o de una familia numerosa, tiene sus pros y sus contras, sus riesgos y sus ventajas. Lo único que necesitamos es un poco de información para saber cómo actuar ante determinadas situaciones, aprender a controlar algunos comportamientos y conocer aquellas virtudes que sería bueno potenciar.
La evolución del hijo único, como la de cualquier otro niño, depende, en su mayor parte, de la educación que le demos nosotros, los padres. Un hijo único, por el mero hecho de no tener hermanos, no está condenado a desarrollar ningún tipo especial de comportamientos. Quizás deberíamos decir que son los padres los que deben vigilar que algunas reacciones normales no se exageren por el hecho de tener sólo un hijo, y de esa manera evitar esas actitudes tópicas que, erróneamente, se han asociado al hijo único.
El principal riesgo que tienen los padres de un hijo único es caer en el exceso de atención. Pero cuidado. No estamos hablando de ese tipo de atención que proporciona al niño seguridad, estabilidad, confianza en sí mismo, autoestima y capacidad para desarrollarse correctamente. Estamos hablando de ese exceso de atención que va ligada al miedo por parte de los padres a que a su hijo le suceda algo malo, de esa atención que puede transformase rápidamente en una actitud sobreprotectora.
A continuación te señalamos algunas situaciones en las que debes poner atención y algunos comportamientos que deberías evitar y/o vigilar y sus posibles alternativas.
· Demasiada atención puede desencadenar en una preocupación excesiva y en un miedo exagerado a que al niño le pase algo. Debemos aprender a controlar el exceso de temor ya que podríamos transmitir ese miedo a nuestro hijo y no dejarle disfrutar de algunas actividades que podría vivir muy satisfactoriamente: irse de campamento, practicar deportes de aventura, etc. Ante este temor, intenta pensar en cosas positivas y delante de tu hijo evita repetir frases como "ve con cuidado", "vigila no te hagas daño", "no, que es peligroso". No evitaremos que realice aquellas actividades que podría hacer, sólo porque a nosotros nos dé miedo.
La posibilidad de que el niño sea engreído, egocéntrico o consentido depende, en gran parte, de cómo nos dirijamos a él y cómo alabemos sus éxitos. Intentaremos no valorarlo de forma indiscriminada o gratuita, evitando frases como "eres el mejor", "eres el más guapo" "eres el más inteligente", sustituyéndolas por frases más realistas como: "¡Muy bien! Me ha gustado mucho el gol que has metido", "te felicito por la nota que has sacado en el examen de matemáticas" o "tienes unos ojos preciosos".
· Al no vivir en la casa con otros niños de su edad, es muy posible que madure antes y desarrolle antes las habilidades adultas. Esto puede ser muy positivo, pero no debemos olvidar que se trata de un niño y que necesita compartir tiempo y espacio con otros niños de su edad. Para facilitarle el contacto con otros niños, podemos llevarle al colegio cuanto antes, permitir que vaya a casa de sus amigos o que ellos vengan a nuestra casa a jugar, apuntarlo a excursiones, campamentos, deportes de equipo, etc.
· Nuestro hijo, al no experimentar los roces y peleas típicas entre los hermanos (peleas por competencia, conflictos por no querer compartir, discusiones por disputarse la atención de los padres...), puede tener más dificultad para madurar emocionalmente. Esta situación se puede agravar si sobreprotegemos a nuestro hijo e intentamos evitar que "sufra", por ejemplo, defendiéndole inmediatamente cuando empieza a pelearse con otro niño. Por eso es muy importante que nuestro hijo entre en contacto con niños de su edad y nos sepamos mantener al margen. De esta manera aprenderá a relacionarse, compartir, competir y experimentar peleas y discusiones propias de la edad.
· Es posible que las separaciones entre padres e hijo sean más difíciles por ambas partes (cuando nuestro hijo comienza la escuela, la independencia propia de la adolescencia, etc.) Podemos favorecer, desde que nuestro hijo es pequeño, momentos de separación entre nosotros, por ejemplo: que se quede a dormir en casa de un amigo, apuntarlo a un campamento de verano, llevarlo al colegio, etc.
Y una vez señaladas las actitudes que los padres tendemos a exagerar, llega el momento de pensar en todas las ventajas que nos depara la vivencia del hijo único.
En lo que se refiere a ti, piensa que podrás permitirte el lujo de destinar más recursos económicos a esa sola personita, dedicarle mucho tiempo y atención y a la vez disponer también de tiempo para ti (para compartirlo con tus amigos, tu pareja o dedicarlo a tus hobbies o a tu vida profesional) y salvarte de la "terrible" vivencia de las peleas entre hermanos.
Y en lo que se refiere a tu hijo, si las relaciones que estableces con él son las adecuadas y no dejás que tu hijo se convierta en el foco de todas las atenciones, será un niño caracterizado por:
· La creatividad. Los hijos únicos aprenden pronto a entretenerse solos y eso favorece el desarrollo de su imaginación e invención. Son capaces de recrear mundos de ficción en los que entretenerse largo tiempo y de pasar de una a otra actividad según sus intereses y apetencias.
· La generosidad y el orden. Ambos aspectos están favorecidos por el hecho de que el niño no tiene que 'defender' sus cosas constantemente de sus hermanos. Cuando presta sus cosas sabe que se las van a devolver (porque sólo son suyas, no son "de los dos"), de ahí que sepa mostrarse desprendido con otros niños. Cuando el niño deja sus cosas en un lugar sabe que más tarde seguirán allí (nadie se las toca, nadie las desordena, nadie se las quita), por eso pronto aprenderá a responsabilizarse de mantener las cosas en un orden que depende exclusivamente de él.
· La madurez y el desarrollo lingüístico. El trato con adultos agilizará su desarrollo intelectual y emocional, porque tendrá modelos adultos que seguir.
· La estabilidad emocional y la autoestima. Disfrutará de todo el amor, la atención y el tiempo que sus padres puedan dedicarle, no teniendo que compartir ninguna de estas cosas con un hermano. Eso evitará que conozca los celos, la envidia, el sentimiento de rechazo y otros muchos sentimientos propiciados por el roce entre hermanos.
Por último, queremos destacar que cuando entre el primer y segundo hermano hay una diferencia de siete años o más, podemos considerar al hijo mayor como hijo único, puesto que en sus primeros años de vida, los más decisivos desde el punto de vista de desarrollo psicológico y emocional, se habrá criado como tal. Por eso es tan importante que nuestro hijo se haya criado en un ambiente familiar equilibrado, como un miembro más y no como el centro de atención, para que le sea fácil y natural el hecho de compartir espacio, afecto, tiempo, objetos, padres, ...

jueves, 15 de mayo de 2008

Colegio Pequeñitos, zona 16


La sede de zona 16 ubicada en Kanajuyú, nació a finales del año 2006, desde la fecha hasta ahora ha logrado abrirse paso en este sector ganándose ya un espacio preferencial en las opciones de atención integral y estimulación temprana en el sector.

Es nuestro bebé y sin embargo nos da gran satisfacción contar con este equipo de trabajo dentro de Franquicias Pequeñitos.

Los Pequeñitos divirtiéndose al aprender a través del programa de Edusoft


El salón de motricidad gruesa es uno de los preferidos por los chicos, ya que en él se divierten y desarrollan habilidades y destrezas que aumentan su seguridad e incrementan su auto-estima


Desde temprana edad están aprendiendo sobre computación a través de programas especializados para niños pequeños


En las aulas los pequeñitos también aprenden jugando a través de las actividades que son planificadas por las maestras del colegio.


En salón de biblioteca los niños aprenden a amar la lectura a través de nuestro programa "El Pequeño Lector", este es un programa en donde los padres, abuelos, tíos y familia en general participan yendo a leerle a los chicos sus cuentos favoritos.



El área de juegos es amplia y segura, allí además de jugar los niños desarrollan habilidades sociales, de curiosidad, alegría y otras muchas más.


miércoles, 14 de mayo de 2008

SEDE LAS LUCES, CARRETERA AL SALVADOR


Vista parcial de las instalaciones que le ofrece Colegio Pequeñitos Las Luces, al entrar a las mismas podrá observar una extensa área verde en la que los PEQUEÑITOS disfrutan de actividades al aire libre, en medio de un pequeño bosque en donde viven ardillitas que disfrutan de la compañía de los chicos, cuenta, al igual que la Sede Central con salón de computación, edusoft, motricidad gruesa, biblioteca y otros, cumple con todos los estándares de calidad necesarios para ser considerado como uno de los mejores colegios de estimulación temprana en el sector.

Los PEQUEÑITOS aprenden jugando, las actividades son cuidadosamente planificadas y programadas, todas y cada una de ellas dirigidas a optimizar al máximo el potencial de nuestros alumnos...

Y mientras los niños aprenden, los padres no se quedan atrás, ellos se comprometen con sus hijos al participar de los cursos que el Colegio les ofrece a través de Franquicias Pequeñitos, este grupo participa del curso de Padres Efectivos con Entrenamiento Sistemático cada miércoles por la mañana...

FRANQUICIAS PEQUEÑITOS SE HONRA DE QUE LA ADMINISTRACION DE LA SEDE LAS LUCES FORME PARTE DE NUESTRA GRAN FAMILIA.

LOS 10 MANDAMIENTOS DE LOS PADRES EMOCIONALMENTE INTELIGENTES

AMOR: Todo niño necesita y espera ser amado por lo padres. Un amor a través de gestos y principalmente de dedicación (tiempo, paciencia, etc) y no apenas de palabras. Como respuesta a esta actitud de los padres el niño les brindará su amor de igual manera, en actitudes y palabras.

RESPETO: Aceptar a su hijo como él o ella es. Entender que va a crecer y a formar su propia vida, de una forma bien diferente de la que sus padres lo hicieron. Saber que la gran meta en la vida de este niño es transformarse en si mismo, y no apenas en una repetición de lo que fueron sus padres.

CONFIANZA: La confianza nace y se hace fuerte cuando cada lado sabe que el otro está actuando, o va a actuar, dentro de reglas previamente conocidas, esperadas y aceptadas. Cuando confiamos en un hijo, su tendencia es sentirse elogiado y se esfuerza por continuar mereciendo nuestra confianza.

DIALOGO: A medida que un hijo crece, debemos ir dándole condiciones para que diga lo que piensa o siente. Entrenándolo para que transforme en palabras las cosas difíciles de enfrentar: su miedos, sus dudas, los sentimientos positivos y negativos.

LIMITES: Los niños deben tener libertad y comprender que es un bien precioso, para ser bien utilizado y que implica en tener responsabilidades. Es un derecho que él tiene de tomar decisiones por cuenta propia, pero dentro de las reglas que se enseñan en nuestra familia.

COMPARACIÓN: Para los niños las comparaciones indican fuertemente una preferencia (aunque no lo sea), significa que su madre o su padre están diciendo que otro niño es mejor que él, y que sus esfuerzos no están valiendo la pena. Pero aún si las comparaciones son hechas en los momentos que se reprende al niño o se le quiere disciplinar.

PRIVACIDAD: Si, los niños tienen el derecho y la necesidad de tener privacidad. Ellos necesitan, así como los adultos, excluir otras personas de su vida en ciertas circunstancias y eso no significa que no amen a estas personas.

CRITICAS: La mayoría de los niños creen en todo lo que los padres les dicen. Observaciones negativas sobre el niño pueden transformarse en profecías auto-realizadoras. No es de asombrar que padres que hayan dicho "este niño es un diablillo" tengan que enfrentar a adolescentes rebeldes y problemáticos mas tarde.

MENTIRA: Siempre existe una forma de contarle a un niño lo que realmente está pasando, en cualquier edad. Los niños son extremamente sensibles y "se dan cuenta" siempre que existe alguna cosa que no está bien y pueden empezar a pensar que si sus padres los engañan en alguna cosa lo hacen en todas las cosas.

BURLA: Los niños son extremamente afectados por las burlas de los padres. Colocaciones exageradas contaminan y destruyen el amor propio de los pequeños, aunque hayan sido hechas de broma.